miércoles, 19 de mayo de 2010

In Memoriam: SAPO

"Aquí reposan los restos de una criatura que fue bella sin vanidad, fuerte sin insolencia, valiente sin ferocidad y tuvo todas las virtudes del hombre y ninguno de sus defectos". (Byron)


Todavía recuerdo la primera vez que vi a Sapo, como me gustaba llamarle. Su nombre era Zarco, pero se ganó en mi corazón además del mote cariñoso de Sapo, un lugar privilegiado desde el que divisar al resto del mundo.
Era un 24 de Diciembre en el Multiusos del Sar. Yo esperaba encontrarme un bonito yorkshire y me encontré una pulga feocha, maloliente, que correteaba por todos lados y no hacía ni caso a su dueño que ya no lo quería porque había comprado un perro mejor con el que criar.
Una persona muy sabía se empeñó en que nos lo trajéramos y cuando abrimos la puerta del coche vino corriendo, se metió dentro a todo trapo, se acurrucó en mis piernas y vino durmiendo hasta Pontevedra.
El pobre venía con infinidad de infecciones que poco a poco, con mucho esfuerzo fueron mejorando, aunque no sin secuelas, medicación de por vida y una oreja que no podía levantar que se convirtió en su seña de identidad.
Día tras día se hacía notar en casa hasta que se convirtió en uno más de la familia.
Fueron tres años en los que Sapo estaba en cada momento, buenos y malos, arrancándome una sonrisa o lamiéndome la cara para secarme las lágrimas.
Mi pequeño se fue de la forma más inesperada posible dejando uno de los vacíos más grandes que me podía imaginar.
Días después llegó Nura, cuando no la quería ni ver ella me miraba con sus ojitos color miel y sus 300 g y me decía: yo no tengo la culpa de lo que ha pasado, me merezco que me quieras y me cuides como hiciste con él. La verdad es que ha vuelto a llenar nuestra casa de alegría , de saltas y de tener que levantarte aunque no quieras porque hay alguien que depende de ti.
Sapo, eres fantástico, jamás te vas a ir de mi vida, de mi mente y de mi corazón. Se que algún día volveremos a encontrarnos...
Aún no puedo evitar pensar en ti y que se me caigan las lágrimas, siempre serás el mejor compañero del mundo. Te quiero.

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