jueves, 13 de mayo de 2010

Situaciones Absurdas

Mi vida, no se por qué razón, esta llena de situaciones absurdas. A veces creo que algunos tenemos algún tipo de predisposición genética (también puede ser llamado "patosidad") para que nos ocurran estas cosas.
Situémonos en ayer, primera hora de la mañana (8 aproximadamente) me visto y me dirijo a sacar a Nura, mi perra (seguro que en el futuro escribiré sobre ella) tengo el jersey puesto y por encima me pongo una chaqueta de cremallera. Todo es perfectamente normal hasta que al subir de la calle con Nura me siento a desayunar e intento sacarme la chaqueta y veo que la cremallera no baja. Forcejeo con ella, intento con la mano derecha, con la izquierda, la miro, vuelvo a intentar, creo que hubo un momento que hasta hice fuerza en las piernas.
Al darme cuenta de que el tiempo se me pasa, me tengo que ir y aún no había desayunado decido ponerme la leche con Nesquick, siempre nesquick, ni café ni Colacao encima de la mesa.
Empiezo a zampar el desayuno a toda velocidad con un jersey de cuello alto de esos flojos que llegan hasta el mentón y al comer a toda prisa me puse perdida.
Moraleja: ¡Genial! No me llegaba con estar atrapada dentro de un jersey y una chaqueta que por encima me voy a ir al trabajo hecha un asco. Cierto, así me fui a trabajar y una vez sentada en mi silla estuve lidiando de nuevo con la chaqueta una horita hasta que conseguí sacármela.
Después de eso, hoy tocaba un día tranquilo, soy patosa, pero no tanto como para tener que hacer frente a situaciones absurdas día sí, día también (eso creía yo).
Esta mañana salí a tomar café, bueno, yo no tomo café, creo que la dosis que me correspondía a lo largo de mi vida me la tomé cuando era una chiquitaja de 4 o 5 años y ahora no puedo ni olerlo.
Siempre me pido un colacao, porque no hay nesquick sino este ganaría sobre todas las cosas, lo vertí en la taza vacía y un poquito se me calló en la mesa. Como desde hace tiempo voy a la misma cafetería y son muy amables conmigo, sobre todo desde que mi compañera dejó el curro y voy yo sola a tomar algo, no quería dejar la mesa toda sucia, así que se me ocurrió la brillante idea de soplarle. En ese momento, el polvo de colacao salió volando en una nube a la par que el colacao que estaba dentro de la taza.
El espectáculo fue magnífico, una nube de cacao sobrevoló mi cabeza bajo la atenta mirada del resto de clientes del bar.
No me quedará otra que ir superando el sentido del ridículo, sobre todo con las cosas que me pasan :)

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